25.2.09

Marcha fúnebre (VII)

Nada habrá de turbar esta eterna estación
donde ma hallo sujeto. El agua solitaria
inmóvil me custodia y colma la prisión.
Siempre tendré veinte años y a pesar de tu estudio.
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Por complacerte ¡oh niño de una sorda belleza!
continuaré vestido hasta el día en que muera
y abandonando el alma tu cuerpo sin cabeza
encontrará en el mío una blanca morada.
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¡Oh saber que tú duermes bajo mi pobre techo!
por mi boca conversas y con mis ojos miras
esta alcohoba es la tuya y son tuyos mis versos.
Revive lo que quieras que yo monto la guardia.
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[J. Genet]

1 comentario:

Discálculo dijo...

le infant terrible, que seríamos sin Genet